¿Para qué viaje estamos hechos?

El desafío humano siempre será
encontrar un camino.
A laberintos del alma o a viajes
por los trillos del mundo.
Hasta en los sueños buscamos
salidas, soluciones, escapes.
A veces las salidas más dificiles
de encontrar son aquellas
que nos lleven, a temprana edad,
a descubrir nuestra vocación.

¿Para qué viaje estamos hechos?

¿Para un viaje en planicie que deleita
mirando lejos, o para un viaje de montaña
que exige estar pendiente de cada paso?
Posponer el hecho de escojer camino
es perdida de tiempo, miedo a abandonar
una comodidad inventada a partir
de patrones conformistas.
Si te decides, puede ser que el final de tu viaje
exhiba cicatrices profundas,
no los tatuajes de la modernidad
que se compran y estampan en media hora. No!
Cicatrices visibles e invisibles son las
del caminante, su mapa de ruta,

el GPS del andar de su alma.

Porque en un camino, aún y en los sueños,
se encierran todos los caminos.
Aquellos de paisajes hermosos
y aquellos marcados al borde de barrancos oscuros e interminables.
Al final, la gloria no está en el camino sino en andarlo.
Septiembre 7, 2020