nubes

 

El cielo de esta tarde,
como un teatro,
se presentó en capas, en planos.
Puertas se abrían, puertas se cerraban.
El azul intenso era el lienzo
mientras los algodones blancos,
inmóviles, inalcanzables al viento,
eran marco de quietud y paz.
Debajo los copos invadidos
por la luz crepuscular
agregaban el contraste;
como niños de dorada
cabellera de rizos
correteando en la sabana.
La tarde fue cerrando
sus cortinajes
y al borde del ocaso
dos oquedades,
cual pupilas de pantera al acecho,
dejaban filtrar luz y misterio.

crepusculo