juan guzman derechos reservados
Juega con los cocoteros
y las flores cercanas,
como una niña en su escaparate
se quita y se pone las prendas.
Su cara ancha mira el mundo
mientras la brisa
mueve los sedosos refajos
nocturnos de la tierra.
Mientras,
unos y otros,
miramos el reloj del tiempo
al acecho, a la espera,
espabilados.
Pretendiendo inútilmente
encontrar un tiempo
parecido en las historias
ancestrales.
Pero no!
Ni centenario, ni guerra,
ni dictadura provocó
tanto miedo
como esto invisible
y extraordinariamente
publicitado.
Por suerte llega luz
conocida y reflejada
desde esta moneda
redonda y rubia
que ha invadido la noche.
Noche de mayo.