Desencuentro de ¨La Palabra¨

 

 

 

Se esfumo de la tierra la raza de hombres

que cargaba la palabra en los macutos.

Por eso hoy en día nadie ¨da la palabra¨.

No hay palabra!

Existe un dialecto de comodidades

replanteadas para evitar dependencias del decir.

Un runrun de conceptos nuevos

que al final del día no definen

nada más que un vacío etéreo.

Así flotante, impreciso, va el devenir del mundo,

entre ¨blindajes¨, ¨normativas¨,¨desescaladas¨,

y ¨falsos positivos¨.

Todo se niega, todo se afirma, como un virus

irascible que anula la fuerza de la razón.

Más aún, el mundo no quiere razones,

ni discursos, ni nada que huela a tiempo

de pensamiento, ni a idea elaborada y fértil.

Es un mundo de signos falsos, acercamiento

a la minusvalía de elaborar algo más que

el disminuido esfuerzo de un dedo

para pulsar una plástica forma

y así expresar lo que pienso, siento o deseo.

Como recién nacidos los hombres

vivimos en el tiempo de la atrofia,

de la marchita fluidez del habla propia,

esa vibración sutil y armoniosa que define

el verbo y el ánima de cada humano

y todo aquello que encierra el universo.

En el principio era así: el verbo

y al final el vacío.

Una cómoda inexistencia sin contradicciones,

un mundo magnífico dominado

por el imperio irrelevante de la nada.

Juan Guzmán 17 de Junio 2020