juan guzman derechos reservados

La fotografía tiene esa gracia de separar lo esencial del todo.
En ese afán artesano de esperar el momento oportuno todo lo demás se opaca, desaparece.
Los ojos, el instinto y el corazón palpitan al ritmo no programado del ave en procura de encontrar la mejor y efímera composición.
Luego que logras aproximarte a lo pretendido o de conformarte con «lo mejor que se pudo» miras allí y te maravillas que con una simple insinuación de la primavera y la radiografía de un aleteo fugaz hayas encontrado un inmenso momento de felicidad.
Entonces se entiende la grandeza de lo simple.
El plan de vuelo de nuestras vidas es eso: simple. Tanto así que nuestro complejo mundo no acepta esa simplicidad.
Somos pasajeros de ida con la misión de llenar el camino con actos de amor y bondad, gozando y admirando el regalo gratuito de la creación.
Todo lo demás es tiempo perdido, prescindible equipaje de sobrepeso

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