Una maravilla fina y delicada que surca el aire de la fronda emitiendo una secuencia sonora que recuerda el chasquido de las chispas que provoca el encuentro de dos diminutos polos eléctricos.
Zumban sus alas al ritmo de 50 vibraciones por segundo. Se detiene suspendido frente a su objetivo: flor y néctar.
El zumbador esmeralda hace honor, con el brillo de sus plumas, al color y a la gema.
Penosamente cada día es más difícil encontrarlo en su hábitat natural por el deterioro del mismo. Aún así, el zumbador se adapta a alturas diferentes y se hace doméstico en muchos casos.
Fiero defendiendo su territorio, delicado en la construcción de su nido e inteligente administrando sus fuentes de sustento, esta diminuta criatura nos muestra que lo pequeño no es signo de debilidad.
Calcula los ritmos al cual las flores reponen su néctar, dividen el espacio de floración y crean un ritmo exacto de visitas en armonía con el conjunto.
El nombre científico del Zumbador Esmeralda es Chlorostibon swainsonii (Esmeralda de la Hispaniola)
Su estatus: Residente reproductor
Distribución: Ave endémica de la Hispaniola.
Promover el cuidado de los bosques que aún quedan en el país y ayudar, reforestando, a aumentar la calidad del hábitat, no solo producirá más agua para el sustento de los seres vivos, también crearemos espacios para que estas manifestaciones de vida puedan subsistir.

 

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