Desde las orillas del embalse presa de Taveras se pueden apreciar ejemplares de la vegetación originaria del lugar, su resistencia y la forma graciosa en que se ha adaptado su forma al relieve. Las pequeñas barcas muestran que, a pesar de todo, los afanes del hombre continuan más allá de las novedades sanitarias.

Bajo un sol plomizo de medio día llegamos a orillas del embalse de la presa de Taveras. El plato azul intenso del agua deja ver las corrientes que bajan de las altas montañas a través del río Yaque del Norte y sus afluentes, en forma de trazos sigsageantes de color ligeramente más claro que aquellas quietas aguas del lago.

A la distancia la vida de las comunidades de la vertiente sur del embalse. Viviendas, espacios para ganado y muy poca agricultura.

La vida de estas núcleos rurales ha cambiado con el tiempo, antes eran productores de café, viandas, ganadería de pequeña escala y doméstica; en la actualidad es horrible el impacto que ha tenido el hecho de que aquellos adquirientes de terrenos  pretenden una ganadería de montaña destruyendo el bosque, las fuentes de agua y la propensión a un hábitat que de lejos luce bonito pero en su matriz de origen se deteriora.

No obstante, pasar un rato en la soledad de las orillas, sentir la briza que baja montada sobre el resbaladizo tren de las aguas, nutre el espíritu y el alma se llena de azul y paz; necesario en este tiempo de confinamiento.

Por cierto que allí encontramos un restaurante (Rancho tíco los framboyan de Teo) que al entrar tiene una pancarta:  ¨SOLO PARA LLEVAR¨.

Me gustó ver las azules botellas de spray de alcohol a ambos lados del pasadizo de entrada, el lavamanos con suficiente jabón líquido y papel toalla,  además de todas las sillas con ¨las patas para arriba¨ esperando otro tiempo para nuevos comensales.

La oferta es simple pero de mucha calidad: Peces de agua dulce y peces de mar.

Cuatro personas atienden las diversas funciones para un reducido público que parece conocer las bondades culinarias del lugar.

Con las medidas pertinentes podemos hacer ejercicio de breves aventuras de turismo local, tomar fotografía y sentir esa libertad que regalan la briza y la distancia.

3 de Junio 2020

Las comunicaciones y las redes sociales forman parte de los recursos de dominio de los nuevos ¨campos de concentración sin lágrimas¨

Si, el transhumanismo es esta nueva etapa de la historia en que lo científico-tecnológico ¨mejora¨ la condición de la vida humana y que implica el fin de la misma tal como la conocemos. Los gestores del concepto plantean que ¨sería un error llorar por la desaparición      de una humanidad como ésta si lo que la reemplazará será algo mejor¨
El error de base, a mi modo de ver, está en la palabra ALGO. Por mucha preeminencia de la inteligencia artificial tenga al ser alimentada con todos los datos de toda la humanidad y desde allí sustraer patrones aplicables a ¨cualquier situación y sus variables¨, carecerá de valor para definir el concepto ¨nueva humanidad¨ si la base de recreación parte de la vida que no domina ni dominará nunca la ciencia.
El afán de inyectarnos miedo y por consiguiente arrodillarnos, es una ambición histórica de las élites en su pretensiones de reducir la humanidad y convertir a los que queden en seres manejables a sus intereses de poder, dominio económico y ¨mesianismos vacíos¨.
El plan es diabólico y está en la primigenia razón de la lucha del bien y del mal desde la creación o de la creación evolutiva como algunos gusta llamar siguiendo a Teilhard de Chardin. La creación es tan perfecta, armónica y bella que para el mal ha sido el desafío supremo su destrucción y/o transformación.
El lenguaje de hoy que incluye covid, pandemia, vacunas, chips, pasaportes controlados, toque de queda, confinamiento, sólo tiene un fin: generar miedo, miedo, miedo. Los grandes pensadores del tercer Reich quedan opacados por las modernas teorías de control de masas. Lo que imaginamos fortuito es parte de un plan que tiende a debilitar las estructuras que sostienen a amplios conglomerados humanos generando así caos y desequilibrio mientras se preservan los mejores cerebros para servir al dominio en el nuevo espacio del trasnhumanismo.

Museo de Arte Moderno New York
La ciencia ha marcado sus logros con la etiqueta ¨descubrimiento¨.  Modificar, adaptar, transformar lo creado mediante el experimento y la técnica serán siempre elocuentes logros de la ciencia, pero nunca será creación pura, esa facultad le pertenece a la naturaleza. (foto Juan Guzman. Museo de Arte de Moderno. New York)

Pero ellos saben que hay un error en sus cálculos.
¿Dónde encaja el bien en su ecuación?
¿Qué significa para el devenir del universo y sus leyes que parte de una elite viva 50 años más que la media de vida o que viva en otro planeta o en islas privadas?
Llenarán el mundo de humanoides, redes, controles, transhumanizaran la vida, pero no la muerte; siempre habrá un final aunque, como ya algunos han hecho, se cambien el corazón muchas veces; más que nunca será notable el dominio de la vida aunque cambien las formas.
Podrán estructurar lo que nace hasta antes de nacer, controlarlo, modificarlo y pretender que han creado un mundo nuevo, pero nunca podrán generar la semilla de la vida.
Hasta el momento y contando, los sistemas de alta producción y las sociedades de alto consumo nos han dejado como legado basura y contaminación, sólo la vida en su esencia, con su capacidad intrínseca de autogeneración, ha evitado que a estas alturas hayamos sucumbido.
La premisa de un pensador a un científico que adujo conocimiento del plan para reducir la base de la piramide social, destacando que los pensadores no están en riesgo, fue: ¨siempre tendrás, como científico, un dilema ético: trabajar para el bien o para el mal, para reducir el sufrimiento de la gente o para alimentar las ambiciones del hombre. Te darás cuenta de que lado estás el día en que comiences a buscar justificaciones vacías para cruzar la delgada frontera que existe entre ambas posibilidades.
Juan Guzmán Junio, 2020

juan guzman derechos reservados

La fotografía tiene esa gracia de separar lo esencial del todo.
En ese afán artesano de esperar el momento oportuno todo lo demás se opaca, desaparece.
Los ojos, el instinto y el corazón palpitan al ritmo no programado del ave en procura de encontrar la mejor y efímera composición.
Luego que logras aproximarte a lo pretendido o de conformarte con «lo mejor que se pudo» miras allí y te maravillas que con una simple insinuación de la primavera y la radiografía de un aleteo fugaz hayas encontrado un inmenso momento de felicidad.
Entonces se entiende la grandeza de lo simple.
El plan de vuelo de nuestras vidas es eso: simple. Tanto así que nuestro complejo mundo no acepta esa simplicidad.
Somos pasajeros de ida con la misión de llenar el camino con actos de amor y bondad, gozando y admirando el regalo gratuito de la creación.
Todo lo demás es tiempo perdido, prescindible equipaje de sobrepeso

luna menguante

 

Luna de Mayo 15 (2:51 a.m.)
Decrece a los ojos de la madrugada esta compañera de viaje de todas las generaciones.

¨Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza¨ Apocalipsis 12:1

“La Luna crece y decrece, desaparece, su vida está sujeta a la ley universal del devenir, del nacimiento y de la muerte” Mircea Eliade

“Siempre debemos sembrar mientras la Luna crece, y cortar o recolectar cuando decrece” Paladio

¨Nunca más se pondrá tu sol, ni menguará tu luna, porque tendrás al SEÑOR por luz eterna¨ Isaias 60: 19-20

nubes

 

El cielo de esta tarde,
como un teatro,
se presentó en capas, en planos.
Puertas se abrían, puertas se cerraban.
El azul intenso era el lienzo
mientras los algodones blancos,
inmóviles, inalcanzables al viento,
eran marco de quietud y paz.
Debajo los copos invadidos
por la luz crepuscular
agregaban el contraste;
como niños de dorada
cabellera de rizos
correteando en la sabana.
La tarde fue cerrando
sus cortinajes
y al borde del ocaso
dos oquedades,
cual pupilas de pantera al acecho,
dejaban filtrar luz y misterio.

crepusculo

 

juan guzman d

Este hermoso árbol expone al sol su follaje que remata al sol en racimos de flores moradas, pequeños brazos pigmentados de lavanda que bailan con la brasa de la mañana.
El Arbol Reina de Las Flores, es conocido también como Rosa de la India, Flor de la Reina y embrujo de La India, pero su nombre científico es Lagerstroemia speciosa (Lythraceae).
Su origen es asiático y se ha extendido como muchas otras especies naturales a las zonas tropicales del mundo.
El planeta en su constante giro no sólo lleva y trae polvo del Sahara y virus que escapan como resultado de la degradación de los hábitats de las especies que naturalmente lo incuban y que se acercan a zonas habitadas por necesidad , sino también sonidos, música, espiritualidad y colores que hacen de nuestro mundo un universo local en el que todo se comparte : desde el dolor hasta la impresionante belleza.
Mayo 10, 2020

juan guzman derechos reservados
Juega con los cocoteros
y las flores cercanas,
como una niña en su escaparate
se quita y se pone las prendas.
Su cara ancha mira el mundo
mientras la brisa
mueve los sedosos refajos
nocturnos de la tierra.
Mientras,
unos y otros,
miramos el reloj del tiempo
al acecho, a la espera,
espabilados.
Pretendiendo inútilmente
encontrar un tiempo
parecido en las historias
ancestrales.
Pero no!
Ni centenario, ni guerra,
ni dictadura provocó
tanto miedo
como esto invisible
y extraordinariamente
publicitado.
Por suerte llega luz
conocida y reflejada
desde esta moneda
redonda y rubia
que ha invadido la noche.
Noche de mayo.