juan guzman d

Este hermoso árbol expone al sol su follaje que remata al sol en racimos de flores moradas, pequeños brazos pigmentados de lavanda que bailan con la brasa de la mañana.
El Arbol Reina de Las Flores, es conocido también como Rosa de la India, Flor de la Reina y embrujo de La India, pero su nombre científico es Lagerstroemia speciosa (Lythraceae).
Su origen es asiático y se ha extendido como muchas otras especies naturales a las zonas tropicales del mundo.
El planeta en su constante giro no sólo lleva y trae polvo del Sahara y virus que escapan como resultado de la degradación de los hábitats de las especies que naturalmente lo incuban y que se acercan a zonas habitadas por necesidad , sino también sonidos, música, espiritualidad y colores que hacen de nuestro mundo un universo local en el que todo se comparte : desde el dolor hasta la impresionante belleza.
Mayo 10, 2020

juan guzman derechos reservados
Juega con los cocoteros
y las flores cercanas,
como una niña en su escaparate
se quita y se pone las prendas.
Su cara ancha mira el mundo
mientras la brisa
mueve los sedosos refajos
nocturnos de la tierra.
Mientras,
unos y otros,
miramos el reloj del tiempo
al acecho, a la espera,
espabilados.
Pretendiendo inútilmente
encontrar un tiempo
parecido en las historias
ancestrales.
Pero no!
Ni centenario, ni guerra,
ni dictadura provocó
tanto miedo
como esto invisible
y extraordinariamente
publicitado.
Por suerte llega luz
conocida y reflejada
desde esta moneda
redonda y rubia
que ha invadido la noche.
Noche de mayo.

Los entresijos del viento

Acercamiento al viaje excepcional de un santo pastor

Monseñor Fredy Bretón Martínez. Arzobispo metropolitano de Santiago

¨..el lector podrá solazarse con las mansas noches de luna llena entre los trillos rurales(…)con el lenguaje popular y culto de una narración fluida, ligera y refrescante, impregnada con el sello de la verosimilitud (…)y el aliento místico de una espiritualidad sagrada¨

Así habla Don Bruno Rosario Candelier de la obra ¨Los entresijos del viento¨de Monseñor Fredy Bretón; la misma que ha recibido el Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes 2020, escogida, a consideración uniforme del jurado de dicho certamen, dentro de 55 obras literarias participantes.

En el laudo del jurado se concluye ¨..el autor construye comunidades afectivas, examina y expone con gracia el contexto social y cultural que concurre en cada experiencia, tejiendo lazos de solidaridad espiritual¨

¨El aliento místico de una espiritualidad sagrada¨y ¨tejiendo lazos de solidaridad espiritual¨, dos expresiones que concretizan la visión elevada que genera en el experto cultural la obra en cuestión.

El 26 de enero pasado, acompañada de una delicada y auspiciosa dedicatoria, recibí ¨Los entresijos del viento¨. Llamaron mi atención dos cosas: la palabra entresijos y aquello de ¨una novela intencionalmente eólica¨. Entresijo era un vocablo muy usado en mi tiempo entre aquellos que bregaban con carne vacuna. Lo escuchaba cuando iba a recoger ¨la pesada¨de carne que guardaban a mi abuelo en una carnicería no lejana del campo que vio nacer a Fredy Bretón.

Entresijo, además de las entretelas anatómicas, es sinónimo de entrañas, secreto y dificultad, y eso hace Fredy Bretón con su obra, acercarnos a las entrañas de la vida rural de mediados del siglo XX con un testimonio casi fotográfico de las condiciones socio-económicas de su tiempo, donde destacaban las limitaciones materiales que motorizaron posteriormente a toda una generación a salir en búsqueda de mejores posibilidades para su desarrollo.

Los entresijos del viento es una antología en si misma. Es una obra literaria que contiene múltiples géneros guardando, más allá de la confesión del autor de ¨jugar con los planos del tiempo¨, una cronología propia de características flexibles que hacen de su lectura, a la que se agregan la diversidad lingüística, un evento de deleite.

Leidas las primeras 100 páginas descubrimos que el autor nos ha mostrado una radiografía de sus orígenes donde resalta el amor a la familia, el amor por la biodiversidad, la dedicación al estudio y el compromiso con el trabajo; al mismo tiempo que desliza de forma natural las tragedias y los pecados propios de la condición humana en su época, entremezclados con los mitos y creencias que daban vida a los espíritus del imaginario y muchas veces a las cosas inanimadas.

¨Creo que está por verse aún quien es el verdadero protagonista de esta historia¨, declara de manera ¨sospechosa¨Monseñor Bretón en la introducción de su obra. Digo sospechosa porque el autor es un conocedor perspicaz de la conducta humana y su fascinante obra logra una empatía y grado de identificación tal que el lector termina por sentir que es él el protagonista.

La intención por lo eólico se advierte de principio a fin de la novela: ¨En este libro relato las interioridades y peripecias de alguien, quizá las del viento¨, reza la primera linea introductoria. Viento de chichiguas, aleteos de aves y fuerza que nos eleva a ese concepto de espiritualidad tan valorado entre los que premiaron esta creación literaria.

Espiritualidad en cada cuento, párrafo o poema que conforman Los entresijos del viento y que peldaño a peldaño nos acercan al dueño supremo de los vientos con quien Fredy dialoga con aires de misticismo propio de aquellos que dedican espacio de sus vidas a la contemplación.

Los entresijos del viento, por tanto, es una obra delicada en su concepto porque no solo muestra un viaje por el tiempo y sus imágenes, sino que también muestra a Monseñor Fredy Bretón, nuestro pastor y arzobispo metropolitano, en su íntimidad existencial expuesta con clarividencia poética, como lo deja ver en este fragmento de ¨Cómo serás mi Dios¨

¨Cómo serás, mi Dios,

en la penumbra.

tanta la hermosura

del que hizo la belleza,

creador de la dulzura

que el fiel sentido encumbra;

aquel de quien fluyó

todo lo que embelesa.¨

Aunque Monseñor Fredy Bretón expresó recientemente, a traves de los medios digitales, su gratitud por el reconocimiento a su obra, es válida también nuestra gratitud hacia él por agregar a su cosecha literaria éste memorable regalo, un documento de 370 páginas que es una ventana al conocimiento de su periplo vital acompañado y acompañante marcado con ¨el sello de la verosimilitud y el aliento místico de una espiritualidad sagrada¨

 

Juan Guzmán

7 de mayo, 2020.

Si, tendremos que repensar nuestro mundo.
No el de los políticos, ni el de los inversores de bolsa, no!
Repensar el mundo de aquellos que decimos creer.
Tendremos que repensar conceptos:
Inclusión, tolerancia, participación.
Hambre, techo, confort, autocrítica.
Limosna, conciencia, lástima, elegidos.
Hermano, indiferencia, amor, desprecio.
Humanidad, hambre, dolor, abandono.
Indiferencia,
justificación,
AMOR.
Repensar la familia, la educación y las aspiraciones.
Las humaredas y duquezas que cada quien levanta
para no ver ni dejarse ver.
Repensar sobre virus y vacunas.
Cuál es la vacuna al virus de la indiferencia,
la exclusión,
la justificación
o la descalificación.
Encontraremos una vacuna?
O tendremos que utilizar el plasma de los infectados
para curar?
Resistiremos eso?
Estamos dispuestos?
Dispuestos a curar?
Estoy dispuesto a curar?
Estas dispuesto a curar?
Tendremos que repensar nuestro mundo hermano.
No hay laboratorios para esa vacuna.
La vacuna está en nosotros!
Estaremos dispuestos?
……
Quizas pendejadas mías?

 

¨Para conocer a alguien de verdad, no hay que curiosear sobre sus pensamientos, sino sobre lo que ama.¨(San Agustín)

Fabio Mamerto Rivas Santos y Vinico Disla.

Naturaleza, cultura, arte y testimonio de la verdad.

Discurría la última mitad de la década de los años ochenta y transitaba, acompañando a Mons. Vinicio Disla, la carretera del sur. Camino de distancias y montañas que de pronto recordaban los desiertos del evangelio.

A poco rato nos abría la puerta de su casa, Mons. Mamerto Rivas, primer obispo de Barahona.

La tarde fue corta para visitar barrios, congregaciones religiosas, obreros y amigos. El pastor nos mostraba con sencillez y alegría su gente, el espacio que desde 1976 compartía con esa porción del pueblo de Dios. Su oasis de fecundidad pastoral en medio de un clima abrazador.

La noche nos regaló un espacio fresco para compartir con Mons. Rivas, con Mamerto. En el patio, en la ramas bajas de un árbol perchada, una cotorra repetía palabras y frases cortas a la que él contestaba. Un diálogo bello y simple, lleno de confianza entre el ave y el pastor. Una síntesis breve de su armoniosa relación con la naturaleza.

Además, preparada como para recibir convidados, también había allí una mesa de jugar domino. Me avergüenza decir que habiendo nacido en una familia ducha en este deporte de mesa, no pude ganarle una sola partida a Mons. Rivas.

Parece que Mamerto se dio cuenta de mi estado «apaleado» y nos invitó a una terrasita interior donde yo había visto al inició de la tarde un piano clásico. Este Obispo, nacido en Cabirmota, La Vega, tocó con exquisitez para nosotros unas hermosas partituras clásicas.

Aquel fue el primer encuentro de muchos que tuve con Mons. Mamerto Rivas, además de ser un seguidor de su vida pública y sus opiniones sobre temas nacionales.

En todo tiempo un pastor que habló en el mismo lenguaje de su rebaño, lenguaje llano y sincero, verdades cargadas de la contundencia de la sencillez.

A partir del año 2000 Mamerto Rivas dirigió la Pastoral de Ecología y Medio Ambiente de la Conferencia del Episcopado Dominicano. No me extraño esa asignación más, en la postrimerías de su oficio pastoral público, ya lo veía hablar con las cotorras muchos años atrás.

Fabio Mamerto Rivas partió a la casa del padre el 11 de Agosto del 2018 y Vinicio Disla el 1ro. de abril de este año 2020.

Eternamente agradecido!

 

mimos

La tristeza estaba devastada, hacia mucho tiempo que no se dedicaba a estar  tantos lugares al mismo tiempo, era debastador. De continente a continente los corazones le habrían las puertas. Un espécimen inundaba el mundo con dolor y la tristeza ya no tenía que pedir permiso.

Enterado del caso el desconsuelo salió de su refugio en busca de la tristeza, fue de oriente a occidente hasta que al fin la encontró. Era tal el estado de ésta, agotada, que el desconsuelo confirmó los rumores que había escuchado a su paso y vió que la tristeza se había multiplicado tanto por el planeta que poco servirían sus intentos de molestarle y decidió quedarse, con discreción, a acompañarla y tomar un poco de su trabajo. Entonces todos los día se ve por los portales del mundo tristes anuncios acompañados de un enorme desconsuelo.

¿Cómo nos está pasando esto?, ¡Qué alguien me diga cuándo terminará la tristeza su trabajo porque ya no da más! Gritaba el desconsuelo en las puertas de los hospitales y al borde de aquellas enormes fosas silenciosas.
Era primavera y mientras la alegría estaba distraída en lo suyo por los campos, pero de pronto se dio cuenta que muchos jardines estaban mustios, con flores secas abrazadas a los tallos sin vida y al preguntar le dijeron que esa gente ya no vivía allí, que vino por ellos gente que se movía muy rápido y en sigilo. Al preguntar la alegría por sus años le dijeron que eran gente muy alegres pero mayores, uno tenía 63, otro 75 y otro 84, todos eran abuelos.

vejez
Extrañada la alegría tomo rumbo a las ciudades, a las grandes ciudades del mundo, allá el panorama era aún peor que lo que le habían contado, tanto que no supo que hacer. Se fue a las vidrieras de una gran tienda a observar las pantallas en los escaparates. En la primera un funcionario hablaba sonriente y haciendo chistes para luego pasar a leer un rosario de muertes y peste, parece hablaba de una monarquía porque mencionaba a cada momento una corona, luego, en todo noticioso cantaba los números como una lotería, en otra pantalla vio imágenes de países en donde grandes ejércitos, vestidos de camuflaje y extrañas armas, buscaban el espécimen invisible. En la pantalla de más allá (un moderno smart TV), se alternaban las imágenes de grandes lideres mundiales acusándose unos a otros de desaciertos y culpas. El corazón de la alegría se contrajo al ver en la pantalla más lejana a un congresista de un gran país quien expresaba que para que la economía no muriera tenían que exterminar a los ancianos, e inclusive pedía con un tono de súplica que por favor los viejitos se dejaran morir en nombre de los capitales e inversionistas del mundo.

La alegría estaba desconcertada, turbada. ¿A donde iría a hacer su trabajo? Cabizbaja comenzó a caminar. De pronto vio a lo lejos la joven figura de la innovación. Concentrada, la innovación trabajaba en un algoritmo que le había encargado un personaje de un pequeño país del Caribe para ¨arreglar¨ unos asuntos electorales y no estaba al pendiente de lo que pasaba a su alrededor.
La alegría se acercó con su habitual tono y le preguntó si podían hablar un momento. La innovación se quedó mirando desconfiada, la alegría es muy amiga del optimismo y de la esperanza y ultimamente habían expresado desacuerdo con algunos proyectos biológicos y de tipo militar en que la innovación estaba colaborando. No obstante, curiosa como siempre, se dirigió a la alegría ¡vamos a ver que quieres ahora!
Se sentaron en un banco rodeado de palomas y la alegría le habló de su viaje, de los jardines mustios y de lo que había visto en le red de pantallas de la tienda, y en cierto modo culpó a la innovación por tantas noticias que no parecían serias y que había visto en una pantallas de computadores que estaban colocados en los tramos más bajos de la tienda.

La innovación bajó la cabeza y aceptó que la mentira le había robado las claves de entrar a las redes y que estaba inundando el mundo con noticias falsas, pornografía, y que muchos del ejercito de la falsedad pagaban por espacio para hacerse pasar por científicos, profetas y videntes, inclusive que la mentira estaba recibiendo una muy buena oferta por su trabajo, le estaban ofreciendo acciones de por vida en los bancos, gobiernos y bolsas más grandes del mundo.

En este punto la alegría le preguntó a la innovación si no pensaba hacer nada para ayudar en el panorama que por todos lados veían desde aquel banco de parque.
¡No se que hacer! Confesó la innovación. Lo mío no es ese campo, eso te pertenece a ti, si quieres podría ayudarte pero tienes que decirme en que.

moma

Ni tonta ni perezosa la alegría tomó la palabra:
La única forma de comenzar a derrotar lo invisible es con un ejercito de gente que con su espíritu de amor pueda retornar alegría al mundo y tu me vas a ayudar a que eso ocurra.
Desde ese momento la innovación llamó a sus contactos, muchos científicos comenzaron a trabajar en vacunas para combatir el espécimen invisible, se aceleraron los procesos utilizando inteligencia artificial, nanotecnología, la ciencia se ha unido de país en país para compartir experiencias simples y complejas, porque todo vale, todo se publica online. El mundo hospitalario comenzó a compartir cómo los pacientes se podían manejar mejor; ante las dificultades de tránsito y el aumento de flotas de piratas que se apropiaban de la mercancía de otros, comenzaron a hacerse mascarillas domésticas para parar el mal hasta que la industria pudiese suplir la inmensa demanda; a mano, en maquinas de costura, impresoras tridimensionales, azules, lizas, decoradas, mascaras que son hoy el rostro del mundo.

Y un día la gente dejó de llorar y comenzó a moverse, la alegría le había envía enviado un mensaje a la gratitud y los aplausos ya no eran para un victorioso ejercito militar común. Los aplausos, las flores y la gratitud eran para el ejército de mujeres y hombres que inundaron los hospitales para atender a sus hermanos aún a riesgo de su propia vida. Comenzaron a contarse los sanados, los doctores y técnicos, forrados como momias, pintaron sus rostros sonrientes en el pecho de sus vestidos para dejarse conocer por sus pacientes. Para dejarse conocer!

arte
A pesar de todo, tristemente, muchos médicos y personal de salud se ha ido junto con sus enfermos a las silenciosas fosas, el número de víctimas sigue aumentando, hasta la fecha no sabemos cuando terminará todo esto. Mientras la mentira arrecia porque entiende que es su mejor momento, la tristeza y el desconsuelo siguen su trabajo de acompañar la humanidad por los siglos de los siglos, pero la alegría, la gratitud y la innovación se están llevando la bandera.
La humanidad en un momento paralizada va dejando atrás el miedo, cada día más gente se une al ejercito de sanación porque hasta desde el retiro, con sus manos de amor y compasión, la experiencia viene a colaborar; desde las aulas de término los estudiantes y futuros profesionales vienen a poner su mano; el comercio ha innovado las maneras de entregar sus productos y mantener al mundo abastecido, en silencio los agricultores y productores cultivan frutos y posibilidades.

La alegría encontró un lugar especial en el corazón de la gente que trabaja con el dolor y muchas veces con la imposibilidad. La innovación se ha unido a la esperanza!
Nunca antes se había entendido mejor : ¨El amor supremo consiste en dar la vida por sus amigos¨Juan 15:13

(El 21 de Abril es día de la innovación)

Valle de Bao

A propósito del silencio de estos días les comparto el texto de una publicación que escribí un tiempo atrás pero esta vez acompañada de una imagen del Valle de Bao.
Un remanso de quietud a mitad de camino entre Mata Grande y el Pico Duarte, donde nace el río Bao.
Este, como un niño, deja rodar sus primeras aguas entre pajones que se mesen bajo las pezuñas de los mulos que ramonean en la quietud de la tarde.
Un lugar de encuentro con la paz.
…..
El caminante de montaña está sujeto a diversas pruebas de resistencia física: frío, terrenos inestables, lluvia, noches tormentosas, largos y empinados trechos, precipicios y bajadas.
Pero existe una prueba que no está regularmente en los manuales de parques
y senderismo, es la prueba del silencio.
Las montañas son templos del silencio.
El silencio de las alturas es una prueba de tal magnitud que su disfrute está reservado a aquellos que suelen rondar los ámbitos delicados de la contemplación.


Si no estás preparado para convivir con el silencio en lugar de orientarte te desorientarás ya que él te empuja al encuentro con la más alta es escabrosa de todas las cumbre humanas: tu propio yo.
Y no siempre se acoge ese encuentro con beneplácito. A veces buscamos las distancias de las alturas para que nos alejen de nosotros mismos.


Si el acompañante vibra en la misma sintonía distraída y pasajera, rellenando los tiempos de silencio con distracciones propias de la mundanidad, entonces no habrá dificultad en convivir de segunda mano con las alturas.
Pero si, iluminado, decides poner tu vida en armonía, emprendes el viaje y escucha el viento y las cascadas, mira las distancias y saciado te preparas para estar contigo en esta comunión maravillosa de las alturas; entonces el viaje se transforma en una elevada e íntima experiencia espiritual.

Tu Eres sacerdote para siempre…(Hb 5, 1-6)

El Jueves Santo pasado, día en que recordamos la institución del sacerdocio y pasada la novena de duelo por la partida de Monseñor Pedro Vinicio Disla Almanzar, aún y con la congoja latente me aventuro a escribir esta nota.

Conocí a Vinicio el 23 de Junio de 1973. Un grupo de jóvenes de Estancia Nueva, Moca, habían iniciado el proceso de formación de un club cultural y ese sábado habían convocado a otros muchachos entre los que me encontraba. El motivo de la invitación fue la visita del padre Vinicio Disla quien junto a Monseñor Gilberto Jiménez manejaban la parroquia del Rosario de Moca.


En medio de la reunión se propuso la formación de una directiva para que tomara la conducción de la formación del colectivo. Alguien sugirió mi nombre y por primera vez Vinicio se dirigió a mi con el tono de cariño y hasta cierta picardía que le caracterizaba y que le conocí con los años : ¿Tu piensas que puedes dirigir esta juventud? Me preguntó. -Sí, yo puedo!, le contesté.


El grupo se formó y ya mis compañeros conocen la historia, pero paralelo a ello entre el padre Vinicio y mi persona se desarrollo una amistad que duró viva y fecunda hasta el día de su partida.


Casi 47 años de un vínculo con un pastor que me supo inspirar, fue una fuente permanente de alegría en todo tiempo para mi; un guía espiritual excepcional aún y conociendo lo compleja de mi personalidad.


A pocos meses me involucré en la pastoral juvenil, comenzando con el cursillo en la herradura, acompañaba a Vinicio al programa sabatino Luz en el aire por Radio Amistad e iniciamos un periplo de andanzas por los campos y comunidades bajo responsabilidad de la parroquia del Rosario.


Con Vinicio conocí los pastores de nuestro tiempo y los actuales también. Le gustaba visitar a Mons. Mamerto Rivas en Barahona, a Mons. Tomás Francisco Reilly en San Juan de la Maguana, al padre Benito Taveras (oriundo de mi tierra) en Higuey, pero su viaje preferido era ir con frecuencia a Los Montones a visitar a Mons. Roque Adames.


Como anécdota quiero narrar que un día, muchos años después del inicio de nuestra amistad, me llama y me dice: -Llévate la camioneta roja y ve a Santo Domingo para que traigas a Licey a una persona que trae algunas cosas.


El encargo lo recogí en el Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino. Unos cuantos baúles y un personaje de mirada penetrante: el padre Freddy Bretón (nuestro actual Arzobispo de Santiago de los Caballeros) había regresado de sus estudios en Roma y me tocó traerlo a la casa de sus padres en Licey.


Así, discreto y dador de confianza era Vinicio, un sacerdote nacido del campo y que vivió siendo hombre amante de los montes, de la palabra y de la música.
Un sacerdote para siempre! Un padre espiritual para mi.

 

Máscaras.
La humanidad está siendo empujada lentamente a la honestidad.
Hoy, por conciencia o imposición, todos vestimos máscaras visibles.
Ojalá y después de esta experiencia imponente y desgarradora podamos desvestirnos de estas visibles y de aquellas máscaras invisibles, que son las peores y que muchas veces llevamos puestas en la cotidianidad.
Ese día, desnudos, simples, mostrando nuestro verdadero rostro humano, comenzaremos a sanar,
a renacer de nuevo.
Ojalá!