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Fotógrafo especializado en mirar la naturaleza desde arriba, Daniel Beltrá expone en Madrid su serie fotográfica dedicada al desastre medioambiental del golfo de México. Alessia Cisternino ha conversado con él del proceso de realización de esta serie y de la importancia que siguen teniendo estas imágenes dos años después, cuando, aparentemente, no queda ni una gota de petróleo en el mar.

Marea Negra

Los desastres medioambientales no difieren de las demás noticias: cuando se apagan los focos es como si no hubieran pasado nunca. Sin embargo, la huella que dejan en la naturaleza no se borra ni en meses, ni mucho menos en años. Daniel Beltrá es un fotógrafo y fotoperiodista madrileño afincando en Seattle, Estados Unidos, que lleva desde el 1990 colaborando intensamente con Greenpeace.

Cuando hace dos años millones de barriles llenos de petróleo se vertieron en el golfo de México tras la explosión de una plataforma petrolífera, Beltrá recibió de Greenpeace el encargo de fotografiar lo que estaba pasando. El resultado fue la serie Spill que ha recibido 6 premios internacionales en 2011 y que, tras su paso por Barcelona, se expone ahora en Madrid bajo el título Marea Negra.

“Cuando explota la plataforma petrolífera, las imágenes que veíamos en televisión eran todas muy interesantes, pero no quedaba claro cómo iba a ser de catastrófico” cuenta Daniel Beltrá. “Me fui en principio para hacer un reportaje de cuatro o cinco días, muy cortito y me acabé quedando un mes en este primer viaje, luego hice otros dos: en total estuve dos meses allí trabajando”.

“Desde tierra, nada más llegar, no se veía nada. Cuando el vertido comienza, los medios y la prensa esperan en la costa mientras que el petróleo se queda concentrado en la zona del vertido a unos 90 km desde la costa: las primeras oportunidades que había de verlo era desde el aire” explica Daniel Beltrá.

“Mi especialidad es la fotografía aérea pero también estuve trabajando por tierra. Trabajar allí es muy complicado, la costa no tiene carretera por todos los sitios, hay que conducir y mucho para ir de un lado a otro, me quedé en una pequeña población al sur de Nueva Orleáns donde había una empresa que alquilaba hidroaviones y con ellos salía a volar, hice unos doce-quince viajes en el tiempo que estuve allí”.
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“Había días que se veía mucho petróleo y era muy visual todo el daño y a había veces que se veía muy poco. Ha sido una constante de todo el tiempo pasado allí a trabajar: nunca sabías lo que te ibas a encontrar”.

Durante dos meses, el objetivo de Daniel Beltrá fue en busca de las “pruebas” de que este desastre existía, a pesar del tiempo, de las corrientes y de los oleajes que lo movían y lo escondían.

“Era todo muy dramático pero había que buscarlo en varios sitios: había zonas, kilómetros, donde todo estaba cubierto de petróleo, luego te ibas de allí y no había absolutamente nada. A través de contactos y otros pilotos que trabajaban allí en la zona, creé una red que me mantenía informado sobre dónde ir”.

Las fotografías de la serie Spill inmortalizan ese instante que poco a poco ha dejado de ser noticia y que sin embargo durará siglos, aunque haya desaparecido.

“El último viaje que hice fue a finales de agosto” cuenta Beltrá “y allí ya no quedaba nada por ver: el problema del uso de los dispersantes, que se utilizaron muchísimo en esa ocasión, es que hunden el petróleo, ojos que no ve, corazón que no siente. Es como cuando le echas jabón a una sartén manchada de aceite, lo que hace el jabón es que simplemente empuja el aceite. Estos dispersante rompen el petróleo, lo diluyen más en toda el área y entonces se ve menos, pero no desaparece”.
Fuente (lainformacion.com)

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