Sale a subasta la ‘fotografía’ más antigua de la ciudad, un daguerrotipo de entre 1840 y 1850 de autor desconocido. Su precio de partida es 30.000 euros
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Parece poca cosa. Una vista un tanto borrosa y en tonos pastel de los tejados de una ciudad. Parece tomada desde una cuarta o quinta planta, quizá desde una azotea. Se ven tejados, un andamio y, al fondo, una iglesia, Nuestra Señora del Carmen y San Luis, en la céntrica calle del Carmen, según escribió Luis Fontanella en el libro Historia de la fotografía en España desde sus orígenes hasta 1900, el primero en el que se publicó, y que cree que se tomó desde la calle del Arenal.

Es una imagen muy pequeña, apenas el largo de un dedo, y está enmarcada en un aparatoso soporte dorado y azabache. Se trata de un daguerrotipo datado entre 1840 y 1850 de autor desconocido y con un valor muy especial: es la primera imagen que se conserva de Madrid.

Pertenece desde hace 40 años a la colección privada de Miguel Nicolau, pero sus herederos han decidido subastarla a través de la casa Soler y Llach, que la ofertará al público -junto con otros 439 lotes de fotografías y fotolibros- el próximo 26 de mayo. Hoy, curiosos e interesados en adquirir esta o el resto de las obras tienen la oportunidad de verlas en la Casa de Subastas de Madrid. Después, solo habrá una segunda oportunidad en Barcelona, del 23 al 26 de mayo.

El citado y misterioso daguerrotipo de Madrid es la obra con más valor estimado de la subasta, pues su precio de partida es de 30.000 euros. Ya hay interesados en la reliquia que pujarán por ella, aunque la duda es: ¿Lo hará alguna entidad pública madrileña? “Deberían”, dice David Balsells, conservador jefe del departamento de fotografía del Museo de Arte de Cataluña. “Es una pieza fantástica”.

La daguerrotipia, según la RAE, es “el arte de fijar en chapas metálicas, convenientemente preparadas, las imágenes recogidas con la cámara oscura”. Fue el primer proceso fotográfico que consiguió fijar la imagen, y se dio a conocer al mundo en 1839.

Juan Naranjo, responsable de fotografía de la casa de subastas, explica el porqué de su valor: “Es el primer paisaje urbano de España elaborado con esta técnica que se conoció. Fue en 1980, cuando se empezó a recuperar el patrimonio fotográfico español, y no se expuso hasta 1982 como parte de la muestra La fotografía en España hasta 1900. Los daguerrotipos de paisajes son rarísimos, solo se conservan 15 de España. Y siete están en el Museo Getty, de Los Ángeles (EE UU)”.

“La daguerrotipia es una técnica de gran finura que sustituyó en poco tiempo la labor que hasta entonces desarrollaban los miniaturistas”, explica Balsells. “Se usaron sobre todo para retratos, a pesar de que la gente se tenía que someter a la tortura de posar hasta 20 minutos en sillas especiales que fijaban la nuca para que permanecieran inmóviles”, continúa Balsells. “Se hicieron miles de retratos por este método, por eso el valor de esta imagen, un paisaje urbano o escénico, es aún mayor”.

De forma oficial, la propia casa de subastas, describe la relevancia del punto de vista de la imagen de la siguiente forma: “El autor de este daguerrotipo ofrece un acercamiento al paisaje que se escapa de los convencionalismos, de la vista simétrica, frontal, realizada a pie de calle de los edificios de la ciudad, y recurre a un balcón para realizar la toma, ofreciendo una vista poco usual en la que juega con la diagonal para dar una visión más dinámica, fragmentada y formalista de los terrados de Madrid en la que podemos ver un andamio”.

“Cuando un daguerrotipo está en buen estado, su calidad es insuperable”, explica Rubén Morales, miembro de la Real Sociedad Fotográfica y experto en técnicas de fotografía antigua. “Como yo siempre digo: a partir del daguerrotipo, todo fue a peor. Son muy valorados porque son irrepetibles e irreproducibles. Eran muy laboriosos de hacer: había que pulir una placa metálica durante horas y quienes los hacían acababan con los antebrazos como Popeye. El problema es que se revelaban con vapores de mercurio, un proceso muy venenoso, y muchos acababan en la tumba. Pero en los inicios de la fotografía fueron un espectáculo fascinante. Eso de ver cómo se tomaba una foto con la acción de la luz era un espectáculo al que iba hasta la realeza. Era como si llegara el Circo del Sol… cuando el Circo del Sol no había venido nunca”.

La conservación de los daguerrotipos es compleja: el oxígeno estropea las imágenes, que hay que sellar en una cajita. Algunos adhesivos ceden con el tiempo, motivo por el cual muchas imágenes hechas con esta técnica no se han conservado.
Fuente (EL Pais)

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