Annie Leibovitz, en la exposición que le dedicó PhotoEspaña
Una cita que cada año cobra mayor interés, entre los artistas y el público, y que muestra la dimensión que ha alcanzado la fotografía España, en los últimos diez años. Este festival afirma el reconocimiento artístico de este medio. Lo que países como Alemania y América llevan haciendo ya más de medio siglo, con una dinámica crítica que se ha visto reflejada en exposiciones de gran trascendencia como «The Family of Man» (1955), organizada por el Museum of Art de Nueva York, desde su departamento de fotografía, creado en 1947, que consolidó la reputación museística de las imágenes fotográficas. Cuando las universidades americanas fundan museos de fotografía con el propósito de respaldar la enseñanza teórica con material visual.
Y con el definitivo respaldo de la Documenta V, de 1977, que apartándose de su práctica habitual de centrarse únicamente en el arte contemporáneo presentó toda la historia de la fotografía por medio de una cuidada selección, refutando el antagonismo tradicional entre la fotografía profesional, al servicio de un encargo, y la fotografía artística, expresión de la subjetividad del propio autor. Acciones que han dado respuesta a una actividad artística y documental desarrollada por los fotógrafos y artistas que han hecho de la fotografía uno de los medios con más posibilidades de experimentación en la actualidad. Y es ahora en España, aunque sin este importante apoyo teórico y crítico que cuestiona y analiza sus diferentes mecanismos y posibilidades de expresión, cuando la fotografía llega a todos los ámbitos como creación artística, la fotografía está invadiéndolo todo, galerías, museos, el mercado. En las escuelas, las técnicas digitales han desplazado el interés por las disciplinas tradicionales de dibujo, pintura, escultura, que ya no son las asignaturas de referencia para el artista o el diseñador. Pero, si miramos tan sólo diez años atrás, comprobamos que apenas dos galerías en España se dedicaban a ella, no existía la estructura expositiva o crítica suficiente para apoyar esta manifestación considerada minoritaria. Qué es lo que ha motivado esta revolución. El excepcional desarrollo de las nuevas tecnologías digitales ha simplificado el complejo proceso tradicional de la fotografía, siendo una herramienta de experimentación plástica mucho más efectiva, de rápido y fácil manejo, que recoge una infinidad de recursos técnicos. Lo que antes imponía un minucioso control de los procesos químicos de revelado en el laboratorio, que muy pocos dominaban, hoy la imagen digital permite ser manipulada con absoluto control del artista, hasta extremos casi infinitos, desde el ordenador personal. A lo largo de la historia, lo que ha distinguido las grandes obras fotográficas ha sido la mirada de autores conocedores del arte, con una concepción diferente a la de los retratistas convencionales o los reportajes documentales. Éstos no sólo hacían una interpretación de la realidad sino de los medios para captarla, la composición de la imagen, el destacar líneas y encuadres, detalles de la realidad en una mirada más subjetiva. Pero la única manipulación posible era en blanco y negro con mínimos cambios en los líquidos, en el papel, en los tiempos de exposición, mínimos elementos para investigar sobre la resolución plástica de la imagen. En el proceso fotográfico, se utilizaban las mismas soluciones, la única diferencia entre los autores era la mirada. El retoque en el negativo falseaba toda la realidad, daba lugar a imágenes planas, sin texturas, ni accidentes naturales. En la imagen digital tienes prácticamente todas las posibilidades, puedes partir de una realidad o inventarla. El soporte intelectual dado por la crítica y las experiencias de los artistas surgidos en los años setenta han propiciado y dado cabida teórica a todo un campo de experimentación que estaba por salir y que es hoy la fotografía. Curiosamente cuando más fácil es hacer clic, conseguir una buena instantánea, con cámaras que prácticamente lo hacen todo, el arte realiza un trabajo más exhaustivo sobre la imagen. Lo casual no tiene importancia sino viene determinado por toda una reflexión conceptual, un sistema de trabajo que consigue que una imagen captada de la realidad pase a ser una imagen artística. El photoshop hace que esta manipulación técnica, que es la que da la diferencia de matices en la fotografía, sea un mundo infinito. Hoy cada artista puede dar su impronta personal a la imagen, con una investigación propia ante las miles de posibilidades. La fotografía es capaz de fijar un instante de la realidad sin excesivo esfuerzo, lo que en la pintura implica años de aprendizaje, de dibujo, composición, técnica…. El tema del arte viene dado porque hay conocedores que, con un gran poder de abstracción, son capaces de seleccionar las imágenes más poderosas, la estética, las maneras de ver, que conectan con la sensibilidad y el conocimiento, la economía, del momento. Equipos técnicos y humanos que dan lugar a una visión de la realidad con la manipulación acertada para concretar la imagen del mundo que habitamos.
En España hasta hace poco no se ha considerado el valor de la fotografía en todos los ámbitos científicos y artísticos. Hay muy pocos museos o centros dedicados al estudio de la fotografía. Nuestros ensayos críticos carecen de la relevancia de los de autores fundamentales como Susan Sontag o Roland Barthes, los artistas españoles no marcan pautas en la concepción de la fotografía al nivel de Bernd y Hilla Becher. Nuestros referentes son los productos artísticos europeos y americanos pero sin participar del sustrato cultural que ha dado lugar a estas obras.
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