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La parraguesa Tamara Hevia Escandón se alzó con el prestigioso premio «Goya» de fotografía 2009 en la categoría de imágenes de boda. La joven fotógrafa, de 31 años de edad, se mostraba ayer feliz por el éxito obtenido. Lo lleva en los genes: su padre, Juan Luis Hevia Berbes, ganó ese mismo galardón en el año 1993.
Tamara Hevia se alzó con el «Goya» el pasado martes, en la capital zaragozana, en el transcurso de la XXIV Edición de los premios que llevan el nombre del genial pintor aragonés. Unos galardones con enorme prestigio, que concede la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Zaragoza y Provincia. Después de dieciséis años, el premio volvía a Arriondas y a las manos de la familia Hevia.
Esta edición fue especial para los Hevia: Tamara y su padre sumaron cuatro nominaciones, en las categorías de publicidad y boda. El progenitor soñaba con que lo consiguiera su hija. Tamara Hevia se encontraba ayer como en una nube y no podía soltar la estatuilla ganada por una magnífica instantánea de una pareja de recién casados.
La entrada de Tamara Hevia en el mundo de la fotografía no ocurrió por vocación, pero sí por proximidad familiar. Tras cursar estudios universitarios, decidió ayudar en el negocio familiar y el contacto con el público le hizo interesarse cada vez más por el mundo de la fotografía. Ha trabajado muy duro en los dos estudios que tiene su familia, en Arriondas y en Llanes, desde hace seis años.
Desde entonces, no ha parado de completar su formación, primero en Oviedo y más tarde por toda la geografía española, allá donde se ofreciese un curso interesante. Hoy toda su vida gira en torno a la fotografía. Casada con el también fotógrafo José Cruces, hijo del fotógrafo zaragozano Javier Cruces Puyuelo, también premiado este año con otro «Goya» de fotografía.
A Tamara Hevia le apasionan los reportajes de boda y las fotos de estudio, en las que tiene más contacto con el público. La familia Cruces-Hevia tiene ahora mismo en su haber cinco «Goyas». Un récord muy difícil de igualar.
Cuando viaja, siempre con su cámara en ristre, una de las aficiones de Tamara Hevia es fotografiar el límite que pueden llegar a dar los colores. Hace quince días, en una exposición de Alberto García-Alix, en Madrid, se sintió exultante de felicidad al admirar tanta belleza. Confiesa que vibra en momentos como aquél. No quiso dar nombres de fotógrafos favoritos, ya que, asegura, de todos se aprende algo, tanto de los clásicos como de los modernos.
Conocedora del gran prestigio del premio zaragozano, ya que compiten profesionales de toda España, espera «seguir trabajando y disfrutando».
Tras la exposición conjunta que realizaron el pasado mes de junio en la capital parraguesa, Tamara Hevia y José Cruces no descartan en un futuro no muy lejano realizar una experiencia fotográfica en Arriondas.
Fuente: La Nueva España
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