el photomuseum acogerá la muestra’fotografías de barcelona, 1958-1964′

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Joan Colom (Barcelona, 1921) se las ingenió para fotografiar clandestinamente el entorno callejero de las zonas desfavorecidas de su ciudad natal en 1958, cuando se inició en el mundo de la fotografía. Sin mirar por el visor, con la cámara semioculta en la mano y disparando por debajo de la cintura fue capaz de realizar instantáneas de bella y original factura.

Una muestra de las mismas se podrá apreciar en la exposición Fotografías de Barcelona, 1958-1964 que albergará el Photomuseum de Zarautz, desde mañana hasta el 1 de marzo. Testimonios gráficos que evidencian que el Barrio Chino barcelonés vio nacer a un fotógrafo que en 2002 mereció el Premio Nacional de Fotografía, aunque él siempre se ha considerado un aficionado, tal y como señala Ramón Serras, uno de los fundadores del museo guipuzcoano.

La exposición está estructurada en tres partes que responden a tres puntos clave de la geografía urbana de la Barcelona contemporánea y su historia reciente: el centro histórico del antiguo Barrio Chino y hoy Raval, el mercado del Born, y el frente litoral de la zona de Poble Nou-Besòs.

tres apartados El primer apartado y el de mayor peso en la muestra, La Calle. 1958-1961. Un paseo por el Barrio Chino, ofrece una lectura visual que repasa la vida en la calle. Colom se encargó de congelar a los niños, los personajes de la calle, el entorno de la prostitución y su protocolo desde los primeros contactos hasta la entrada en la pensión.

fines de semana Respecto a sus inicios en el Barrio Chino, el autor, que lo visitó todos los fines de semana durante dos años, escribe lo siguiente: “Me fascinó su diversidad, su riqueza social. Me sentí profundamente atraído por la calidad humana de los personajes. Cuando me planteé que tenía que hacer aquel trabajo, como necesidad imperiosa, me tuve que inventar un sistema para poder fotografiar en aquel entorno. Había tres factores fundamentales a tener en cuenta: la espontaneidad, la integridad y la continuidad”.

Por aquel entonces, en torno a 1959, Colom compaginó su trabajo fotográfico en el Barrio Chino con el uso de una cámara de ocho milímetros. La tarea no fue menos ardua que la fotográfica, ya que filmaba escondiendo la cámara bajo la axila. El material le sirvió para firmar un filme de 29 minutos, aunque la muestra de Zarautz se centra en las instantáneas que firmó el catalán.

No obstante, sus comentarios sobre esta práctica delatan que las condiciones de rodaje no eran fáciles. “En el momento en que lo hacía no pensaba en nada en absoluto. Ya tenía suficiente trabajo escondiéndome la cámara bajo la axila, dándole cuerda cuando tocaba y procurando encuadrar correctamente las cosas que filmaba. Me limitaba a captar imágenes igual que con la cámara fotográfica”.

Colom reconoce las ventajas del cine respecto a la fotografía, pero siempre ha estado rendido a ésta última. “El cine tiene más capacidad de expresión que la fotografía, que depende mucho de un solo momento decisivo. Si no coges el momento preciso, al cabo de un segundo la situación se ha transformado en algo intrascendente. A pesar de todo, yo sigo amando y prefiriendo la fotografía”, proclama.

Las otras dos partes de la exposición son de menor escala, aunque ambas son relativamente inéditas.

La segunda parte, denominadaEl Born. 1963. La vida cotidiana en el mercado , retrata el entorno del trabajo y los oficios. Para este cometido contó en buena parte con la colaboración de Ignasi Marroyo, colaborador profesional de Colom en 1963 y 1964 y miembro del grupo El Mussol. El material expuesto es una pequeña serie que forma parte de un trabajo más amplio que Marroyo ha continuado hasta hoy.

fotografía social La última parte, El Somorrostro. 1964. Los límites de la ciudad , se centra en el reportaje que realizó por encargo de un diario catalán sobre la llegada del paseo Marítimo a la zona de barracas de Somorrostro, habitada por población mayoritariamente gitana y célebre por su pobreza.

“Yo no sabía que estaba haciendo fotografía social en aquel momento. Yo sólo hacía fotografía y buscaba imágenes que me emocionasen. A veces he empleado este término para definir mi trabajo, pero para mí quiere decir simplemente que no hago paisajes o bodegones. Yo hago la calle. Con mis fotografías yo busco ser una especie de notario de una época”, ha manifestado el autor.

El trabajo de Colom siempre ha estado ligado a su Barcelona natal, donde siempre ha vivido y trabajado. Todo su trabajo ha estado guiado por la voluntad de atrapar la realidad, con especial sensibilidad por el mundo marginal y desfavorecido.

Fuente: noticiasdegipuzkoa.com

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