â Una certeza se hizo presente en la conmemoración: los archivos de imágenes son âun paraÃsoâ
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Deborah Dorotinsky, Ricardo Pérez Montfort, José Antonio RodrÃguez y Benito Taibo, la noche del jueves, durante la celebración por los 10 años de la revista Alquimia, en el Museo Casa de Carranza Foto: Francisco Segura/ CNCA
La autocrÃtica por la âcrÃtica exageradaâ hacia la revista Alquimia en sus primeros años y la certeza compartida de que los archivos fotográficos son âun paraÃsoâ, marcaron la celebración del décimo aniversario de esa publicación, de la que además se presentaron sus dos números más recientes.
Dirigido por el investigador y curador José Antonio RodrÃguez, este órgano del Sistema Nacional de Fototecas, perteneciente al Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia, fue considerado por la historiadora del arte Deborah Dorotinsky como âla revista más importante donde se difunden y piensan las historias de la fotografÃa en nuestro paÃsâ.
Es más, según información de la propia revista, la Historia general de la fotografÃa (Madrid, Cátedra, 2007) ubica a Alquimia entre las ocho mejores en su especialidad a escala mundial y como una de las principales en América Latina.
Dorotinsky dijo que, aunque desearÃa más páginas en dicha publicación, en 10 años ésta âha obtenido una madurez editorial, formal y de contenidos, que refleja la profesionalización adquirida por nuestro campo de investigación y que aumenta con las nuevas generaciones de investigadores que ven con ojos crÃticos los nuevos materiales que van apareciendoâ.
Sin embargo, luego de retomar el planteamiento de José Antonio RodrÃguez de que los archivos son un paraÃso, la investigadora dijo que, a veces, aquéllos ânos hacen descender a los infiernos de la catalogación, la estabilización y las terribles penurias a fin de obtener los recursos para la conservación y apertura a la consulta y la investigaciónâ.
Lugares comunes de excepción
Pero fue el historiador Ricardo Pérez Montfort quien, durante la presentación la noche del jueves en el Museo Casa de Carranza, hizo un ejercicio de autocrÃtica al recordar que hace siete años, cuando Alquimia sumaba nueve números, cuestionó que, pese a sus muchos aciertos, la publicación caÃa en ciertos âlugares comunesâ al centrarse en figuras como Tina Modotti o Romualdo GarcÃa.
Pérez Montfort, quien también coincidió en lo de los archivos como paraÃso, agregó que, ahora, se debÃa âmorder la lenguaâ, porque los números dedicados a los âsantones de la fotografÃa mexicanaâ se han convertido en dignos de colección, junto con los dedicados a fotomontajes, arquitectura, noroeste, aficionados, mujeres fotógrafas y otros.
Reconoció el trabajo de RodrÃguez porque, consideró, ha logrado incluir en la revista a gran número de historiadores del arte y de la cultura, a fotógrafos, analistas y a otros especialistas nacionales y extranjeros sin recurrir a âlos odiosos recursos de la exclusión o el ninguneoâ.
En su turno, RodrÃguez trató de ubicar las condiciones para que, hace 10 años, surgiera Alquimia, en su intención de mostrar âlo infinitamente complejo y ricoâ de la historia de la fotografÃa mexicana, y dijo que la publicación también debe verse como un âsÃntoma de épocaâ y un sueño generacional.
La mesa estuvo moderada por el poeta Benito Taibo, quien consideró que no se pueden entender los siglos XIX y XX sin instituciones como la Fototeca Nacional y la revista Alquimia.
Los números presentados fueron el 31 y el 30, éste dedicado al tema de los retratos y que ilustra su portada con una foto del general Emiliano Zapata. Se ha traÃdo a Zapata a la casa de Carranza, dijo Taibo al mostrar un ejemplar de este número, que incluye desde daguerrotipos hasta retratos contemporáneos.
Mientras, la entrega 31 centra su atención en el acervo fotográfico de la Biblioteca Nacional de AntropologÃa e Historia, uno de los tan preciados paraÃsos.
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