La luz en tiempos de guerra Cádiz acogerá una sede del Centro Andaluz de Fotografía
El Museo de Cádiz ofrece, desde ayer, la posibilidad de adentrarse en el universo sorprendente de un testigo que ha sabido hacer poesÃa con los mimbres tétricos de la desolación, con la geometrÃa caótica del desastre y con la luz quieta que emana del rostro de cualquier cadáver.
Las más de 60 imágenes cazadas en Palestina y Afganistán, y ordenadas en esas dos grandes series, han llegado a la ciudad de la mano del Centro Andaluz de FotografÃa, dirigido por el también gaditano Pablo Juliá. Constituyen una selección parcial del legado gráfico que el autor ha atesorado en sus largas estancias como corresponsal de AFP en dos de los principales puntos calientes del planeta.
El bloque dedicado a Afganistán guarda reminiscencias bÃblicas. Desiertos armónicos en los que se desarrolla un modo de vida casi medieval. Hornos milenarios de ladrillo, discriminación sexista, celebraciones religiosas que tiñen el suelo de sangre turbia. De forma onÃrica, el fotógrafo invita al espectador a sumirse en la realidad cotidiana de un paÃs ahogado en sus propias contradicciones.
El que se centra en la guerra palestina habla de luchadores rudos y miradas esquivas, de bombas, entierros y silencios. Es un examen más duro, menos estético, que incide en el significado informativo sin olvidar la vocación de estilo.
Ambos comparten esa lectura poética de la imagen que requiere, según Juliá, de «una serenidad inaudita: de una increÃble frialdad para componer y estudiar la luz en mitad de una guerra». «Cuando otros se dedicaban a teorizar y teorizar sobre la profesión, él defendÃa una máxima simple pero arriesgada: si la foto no es lo suficientemente buena es porque no estabas lo suficientemente cerca».
Desde esa filosofÃa resuelta y aventurera, es fácil entender la esencia de sus imágenes, descubrir en ellas la intención obstinada de convertir en arte los ojos vacÃos de las mujeres afganas; el cuerpo deshabitado de algún miliciano muerto; el grito áspero del mujahidin; el horror preciso, inapelable, de tanta devastación. Pablo Juliá, director del Centro Andaluz de FotografÃa, trajo ayer, en su visita a la tierra en que nació, un regalo inesperado: el CAF abrirá sede en Cádiz «muy pronto», gracias a un protocolo firmado con la Asociación de la Prensa que permitirá el uso compartido de las instalaciones «hasta que o ellos o nosotros podamos permitirnos un espacio mayor», bromeó Juliá. De esta forma, la ciudad se convertirá en la primera capital de provincia en acoger una delegación permanente de la entidad, que centrará su labor en dos aspectos fundamentales: mantener un espacio expositivo propio, e impartir cursos para profesionales y aficionados, con diferentes grados de especialización. Aunque Juliá no quiso adelantar la fecha en que la delegación abrirá sus puertas, sà insistió en que «no va a ser cuestión de meses, ni mucho menos, ya que tenemos la intención de que sea lo antes posible». De entrada, la muestra inaugural correrá a cargo del Premio Nacional de FotografÃa Carlos Pérez Siquier.
Por lo pronto, la primera planta de la APC se utilizará para acoger diferentes muestras organizadas por el CAF, y el ático se reacondicionar
á para impartir talleres cuyo «número dependerá de la demanda que detectemos».Posts Relacionados
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