“Lo mejor que he hecho en mida fue irme de Inglaterra y abandonar la idea de convertirme en fotorreportero.” La frase es de Simon Wheatley, photógrafo de la agencia Magnum. Vive en Londres.
Wheatley: ¿A quién lo importa lo guay?
En un pequeño restaurante Vietnamita al este de Londres empezamos el menú con una sopa de fideos. Como habíamos comentado en nuestros intercambios de correos electrónicos, ambos éramos originarios del sureste asiático y disfrutábamos pescando delgados fideos de arroz de una gran taza de desayuno. Él empezó con las preguntas, “Dime algo sobre ti”, convirtiéndose en el entrevistador. Así que le conté mi pasado vietnamita y alemán. “¿Qué sabes sobre mí?”, probó luego. Le dije que sabía que era un fotógrafo de Mágnum especializado en retratar gente desfavorecida y jóvenes violentos. ¿Por qué eligió la fotografía?

“La fotografía me ayuda a ser una persona más sencilla”, me dice. Al principio quería ser escritor, pero “cuando leí a Gabriel García Márquez, pensaba que yo no podría hacer lo mismo que él. Fui más agraciado como fotógrafo”. Eso sí, su cambio de rumbo hacia la fotografía no ha significado que haya dejado de contar historias. “Yo quiero ser un autor, yo quiero contar mis historias. No me basta con ver mis fotografías publicadas en una revista”. Nacido en Singapur, Wheatley obtuvo su diploma de estudios sobre Civilización Americana por la universidad de Manchester. Luego, vivió Budapest en los noventa y ahora se ha instalado en Ámsterdam en donde vive interesado por la decadencia de la era “liberal”. Desde 2005, es miembro de la agencia Magnum y prepara un libro de fotografías centrado en la gente desfavorecida y en los jóvenes que viven en suburbios de diferentes ayuntamientos de Inglaterra, Holanda y Francia. Ha estado trabajando con niños de Londres desde 1998 y ha visto a muchos de ellos pasar de niños juguetones a problemáticos adolescentes. “Con asuntos delictivos y escoria”, que es como Nicolas Sarkozy, el ministro francés de Interior los definió con mucha controversia. Wheatley intenta enfocar sobre ellos y contar este fenómeno urbano. “Yo creo que la desaparición de las comunidades locales es un aspecto a tener en cuenta. El salvajismo de la juventud es un fenómeno de Holanda, Francia e incluso de Londres.”

Diferentes países, mundos alternativos

Algunos “consiguen más esperanza a través del Islam; es una red más segura”. La situación en Inglaterra es parecida. “Son esencialmente delincuentes. Musulmanes, sí, pero no buenos musulmanes. Roban, se colocan todo el día y tienen algo con lo que ellos se protegen”. En las familias cristianas, por ejemplo, este soporte está desintegrándose.

Mientras la red de seguridad religiosa es algo funcional en Holanda y en Inglaterra, en Francia no tiene efecto entre los jóvenes violentos y enfurecidos por las injusticias sociales y el racismo cotidiano. “Francia es un lugar sucio. Lo que está sucediendo allí es una guerra. Las drogas y la violencia son sólo la punta del iceberg de los suburbios.”

Sus monólogos son un monumento a su verdadera dedicación hacia esos jóvenes. Una proximidad que puede ser perjudicial para un fotógrafo que tendrá que continuar su vida y cambiar de tema de vez en cuando. Sólo a través de su sincera curiosidad y su honestidad hacia las historias le ha sido posible infiltrarse en la intimidad de otras vidas. Unas historias de jóvenes alejados de las abstractas discusiones políticas retransmitidas en la televisión británica o francesa. Weathley sabe que son sólo eso, historias captadas a través de la lente de alguien que pasa unos cuantos años con ellos.

La naturaleza de su trabajo, que incluye la exploración de la escena musical de estos jóvenes, ha atraído a muchos publicistas. Grandes corporaciones como McDonalds o Virgin Mobile han interpretado su trabajo como una invitación abierta a contactar con él para realizar imágenes de publicidad. “Ellos piensan que mi trabajo es guay, pero la desintegración social no es guay. Estoy interesado en el hip hop y el jazz porque esta música fue la voz de la América desposeída. Que yo me centre en la música urbana es una manera de explorar el vacío de la sociedad que hace que la música sea la única inspiración legítima para muchos jóvenes. Hasta ahora.

Su interés por los asuntos sociales es lo que le condujo a trabajar en Magnum, cuyos fotógrafos no se preocupan por lo guay. Es la perfecta licencia para que pueda explorar el mundo a través de historias que le interesan. Ahora Simon Wheatley está en Asia, en la búsqueda de otras historias que contar.
Lam Thuy Vo – Londres – 23.3.2007 | Traducción: Rosario Calvo

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