El Centro de Arte y Naturaleza (CDAN) acogerá hasta el próximo 25 de
febrero de 2007 la exposición “Naturalezas silenciosas”, que ofrece distintas miradas sobre las obras de naturaleza muerta con fotografías realizadas desde el siglo XIX hasta nuestros días. La muestra, coproducida por el CDAN y el Centre d’Art La Panera de Lleida, ha elegido un centenar de las imágenes de la colección Ordóñez-Falcón, con instantáneas de artistas internacionales que, en algún caso sólo, se conocen por reproducciones.
HUESCA.- La naturaleza muerta, como género pictórico, siempre se ha relacionado con las obras que representan objetos sin vida en un espacio determinado, como animales de caza, frutas, flores, utensilios de cocina o antigüedades. Partiendo de esta visión, el Centro de Arte y Naturaleza (CDAN) abre al público hasta el 25 de febrero del próximo 2007 “Naturalezas silenciosas”, una muestra que reflexiona e interpreta este tipo de pintura a través de fotografías del siglo XIX a la actualidad.
Esta exposición, que se inauguró ayer, está compuesta por casi un centenar de fotografías (algunas adquiridas específicamente para esta causa) procedentes de una selección de la colección Ordóñez-Falcón, que se han reunido gracias a la coproducción entre Centre d’Art La Panera de Lleida y el CDAN. Sobre esta muestra, la directora del centro de arte de Huesca, Teresa Luesma, valoraba la riqueza de las instantáneas, que proceden de una de las mejores muestrarios internacionales de fotografía, con cerca de 1.400 piezas y que según su propietario, Enrique Ordóñez, “tienen poco que explicar y mucho que decir”. Paseando por la exposición se puede analizar cómo este género ha ido acompañado de numerosas interpretaciones, las cuales han hecho posible que la naturaleza muerta sea vista como un acto de pensamiento, “una forma de mirar más que otra cosas”. Una mirada que se traduce en una alusión al paso del tiempo, a la muerte, al rechazo de las condiciones de la vida terrenal, a los excesos de la vida, a la opulencia, la escasez y a la condición social, e incluso política. “La naturaleza muerta sigue en la vida cotidiana y puede tener diferentes lecturas”, insistía Glòria Picazo, directora de La Panera.
Para mostrar estas interpretaciones, “Naturalezas silenciosas” se ha dividido en cuatro grupos temáticos: esfera doméstica, artificio natural, vanitas y exceso que muestran instantáneas, más o menos alejadas de las concepción tradicional de naturaleza muerta, captadas por las cámaras de Berenice Abbott o de Arnold Odermatt, un policía retirado que fotografiaba accidentes de tráfico. Una colección que completan otros artistas conocidos como Karl Bloosfeldt, Guido Mocafico, Chema Madoz, Gabriel Cualladó, Valentín Vallhonrat, Joan Fontcuberta, Man Ray o Joel-Peter Witkin.
febrero de 2007 la exposición “Naturalezas silenciosas”, que ofrece distintas miradas sobre las obras de naturaleza muerta con fotografías realizadas desde el siglo XIX hasta nuestros días. La muestra, coproducida por el CDAN y el Centre d’Art La Panera de Lleida, ha elegido un centenar de las imágenes de la colección Ordóñez-Falcón, con instantáneas de artistas internacionales que, en algún caso sólo, se conocen por reproducciones.HUESCA.- La naturaleza muerta, como género pictórico, siempre se ha relacionado con las obras que representan objetos sin vida en un espacio determinado, como animales de caza, frutas, flores, utensilios de cocina o antigüedades. Partiendo de esta visión, el Centro de Arte y Naturaleza (CDAN) abre al público hasta el 25 de febrero del próximo 2007 “Naturalezas silenciosas”, una muestra que reflexiona e interpreta este tipo de pintura a través de fotografías del siglo XIX a la actualidad.
Esta exposición, que se inauguró ayer, está compuesta por casi un centenar de fotografías (algunas adquiridas específicamente para esta causa) procedentes de una selección de la colección Ordóñez-Falcón, que se han reunido gracias a la coproducción entre Centre d’Art La Panera de Lleida y el CDAN. Sobre esta muestra, la directora del centro de arte de Huesca, Teresa Luesma, valoraba la riqueza de las instantáneas, que proceden de una de las mejores muestrarios internacionales de fotografía, con cerca de 1.400 piezas y que según su propietario, Enrique Ordóñez, “tienen poco que explicar y mucho que decir”. Paseando por la exposición se puede analizar cómo este género ha ido acompañado de numerosas interpretaciones, las cuales han hecho posible que la naturaleza muerta sea vista como un acto de pensamiento, “una forma de mirar más que otra cosas”. Una mirada que se traduce en una alusión al paso del tiempo, a la muerte, al rechazo de las condiciones de la vida terrenal, a los excesos de la vida, a la opulencia, la escasez y a la condición social, e incluso política. “La naturaleza muerta sigue en la vida cotidiana y puede tener diferentes lecturas”, insistía Glòria Picazo, directora de La Panera.
Para mostrar estas interpretaciones, “Naturalezas silenciosas” se ha dividido en cuatro grupos temáticos: esfera doméstica, artificio natural, vanitas y exceso que muestran instantáneas, más o menos alejadas de las concepción tradicional de naturaleza muerta, captadas por las cámaras de Berenice Abbott o de Arnold Odermatt, un policía retirado que fotografiaba accidentes de tráfico. Una colección que completan otros artistas conocidos como Karl Bloosfeldt, Guido Mocafico, Chema Madoz, Gabriel Cualladó, Valentín Vallhonrat, Joan Fontcuberta, Man Ray o Joel-Peter Witkin.
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