Perversión de lo real
June 30, 2006 · Categorizado bajo Uncategorized
Perversión de lo real
La Fundación Picasso y la Sociedad Económica rescatan el aspecto
dadaísta y rupturista de Man Ray, pionero de la visión transgresora de la cotidianeidad
ENRIQUE CASTAÑOS ALÉS
Fuente : Sur Digital
SÍMBOLO. Man Ray ocupa un lugar preferente en el nacimiento de la nueva estética. /
De verdadero acontecimiento cultural, tanto por su calidad como por su amplitud, puede considerarse esta extraordinaria retrospectiva dedicada al fotógrafo y pintor estadounidense Man Ray (Filadelfia, 1890- París, 1976), una de las figuras señeras de la vanguardia histórica, con la que entró por primera vez en contacto gracias a la legendaria exposición del ‘Armory Show’, organizada en Nueva York en 1913.
Una de las preguntas esenciales para comprender la visión surrealista del objeto durante el periodo de entreguerras es aquella que se interroga sobre el papel que en este cambio radical de visión y apreciación del objeto y de la realidad tiene la fotografía, pregunta a la que puede contestarse que ese papel fue decisivo, correspondiéndole a Man Ray, como pionero de esa visión transgresora de la cotidianeidad, un lugar preferente en el nacimiento de la nueva estética.
Man Ray concibe la fotografía como una verdadera proyección del pensamiento, como una imagen cada vez más conceptualizada, recorriendo en esto un itinerario paralelo al de su amigo y correligionario dadaísta Marcel Duchamp. El aspecto dadaísta y absolutamente rupturista con la visión tradicional que ofrecen sus fotografías encierra una aparente paradoja, pues él mismo, refiriéndose a ellas, habló del carácter netamente antiartístico de la fotografía. Pero, entiéndase que para los dadaístas ‘antiartístico’ era todo aquello que se oponía al arte tradicional, convencional e inamovible del pasado, esto es, sólo la experimentación formal, el aspecto conceptual y el carácter transgresor frente a la concepción establecida garantiza la vitalidad y el dinamismo de una práctica artística. Man Ray lo argumentó de modo transparente: «Una forma de expresión sólo es capaz de evolucionar y transformarse en la medida en que no es artística».
Visión automática
Esta exposición nos ilustra inmejorablemente sobre el ideario estético-fotográfico de Man Ray, por ejemplo, cómo se negó a usar el foto-collage, aportando una visión directa, automática e instantánea de la realidad, construyendo la imagen sin trucarla. La cámara fotográfica se convierte para Man Ray en una herramienta indispensable para transmitir el componente onírico y subconsciente que esconde la realidad, haciendo una lectura perversa de lo real donde se manifiesta esa «belleza convulsa» a la que alude Breton.
La muestra recoge los tres principales procedimientos fotográficos empleados por Ray: la solarización, esto es, un velado parcial del negativo que invierte sólo determinados tonos y provoca sobre la imagen un extraño efecto de separación entre figura y fondo, el rayograma, método puro y directo, sin artificio alguno, y la ‘doble exposición’ o ’sobreimpresión’, una especie de montaje visual que consiste en la obtención de un solo negativo a partir de varias obturaciones. Los tres nos colocan ante un auténtico ‘automatismo fotosensible’.
La Fundación Picasso y la Sociedad Económica rescatan el aspecto
dadaísta y rupturista de Man Ray, pionero de la visión transgresora de la cotidianeidadENRIQUE CASTAÑOS ALÉS
Fuente : Sur Digital
SÍMBOLO. Man Ray ocupa un lugar preferente en el nacimiento de la nueva estética. /
De verdadero acontecimiento cultural, tanto por su calidad como por su amplitud, puede considerarse esta extraordinaria retrospectiva dedicada al fotógrafo y pintor estadounidense Man Ray (Filadelfia, 1890- París, 1976), una de las figuras señeras de la vanguardia histórica, con la que entró por primera vez en contacto gracias a la legendaria exposición del ‘Armory Show’, organizada en Nueva York en 1913.
Una de las preguntas esenciales para comprender la visión surrealista del objeto durante el periodo de entreguerras es aquella que se interroga sobre el papel que en este cambio radical de visión y apreciación del objeto y de la realidad tiene la fotografía, pregunta a la que puede contestarse que ese papel fue decisivo, correspondiéndole a Man Ray, como pionero de esa visión transgresora de la cotidianeidad, un lugar preferente en el nacimiento de la nueva estética.
Man Ray concibe la fotografía como una verdadera proyección del pensamiento, como una imagen cada vez más conceptualizada, recorriendo en esto un itinerario paralelo al de su amigo y correligionario dadaísta Marcel Duchamp. El aspecto dadaísta y absolutamente rupturista con la visión tradicional que ofrecen sus fotografías encierra una aparente paradoja, pues él mismo, refiriéndose a ellas, habló del carácter netamente antiartístico de la fotografía. Pero, entiéndase que para los dadaístas ‘antiartístico’ era todo aquello que se oponía al arte tradicional, convencional e inamovible del pasado, esto es, sólo la experimentación formal, el aspecto conceptual y el carácter transgresor frente a la concepción establecida garantiza la vitalidad y el dinamismo de una práctica artística. Man Ray lo argumentó de modo transparente: «Una forma de expresión sólo es capaz de evolucionar y transformarse en la medida en que no es artística».
Visión automática
Esta exposición nos ilustra inmejorablemente sobre el ideario estético-fotográfico de Man Ray, por ejemplo, cómo se negó a usar el foto-collage, aportando una visión directa, automática e instantánea de la realidad, construyendo la imagen sin trucarla. La cámara fotográfica se convierte para Man Ray en una herramienta indispensable para transmitir el componente onírico y subconsciente que esconde la realidad, haciendo una lectura perversa de lo real donde se manifiesta esa «belleza convulsa» a la que alude Breton.
La muestra recoge los tres principales procedimientos fotográficos empleados por Ray: la solarización, esto es, un velado parcial del negativo que invierte sólo determinados tonos y provoca sobre la imagen un extraño efecto de separación entre figura y fondo, el rayograma, método puro y directo, sin artificio alguno, y la ‘doble exposición’ o ’sobreimpresión’, una especie de montaje visual que consiste en la obtención de un solo negativo a partir de varias obturaciones. Los tres nos colocan ante un auténtico ‘automatismo fotosensible’.
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