Los entresijos del viento

Acercamiento al viaje excepcional de un santo pastor

Monseñor Fredy Bretón Martínez. Arzobispo metropolitano de Santiago

¨..el lector podrá solazarse con las mansas noches de luna llena entre los trillos rurales(…)con el lenguaje popular y culto de una narración fluida, ligera y refrescante, impregnada con el sello de la verosimilitud (…)y el aliento místico de una espiritualidad sagrada¨

Así habla Don Bruno Rosario Candelier de la obra ¨Los entresijos del viento¨de Monseñor Fredy Bretón; la misma que ha recibido el Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes 2020, escogida, a consideración uniforme del jurado de dicho certamen, dentro de 55 obras literarias participantes.

En el laudo del jurado se concluye ¨..el autor construye comunidades afectivas, examina y expone con gracia el contexto social y cultural que concurre en cada experiencia, tejiendo lazos de solidaridad espiritual¨

¨El aliento místico de una espiritualidad sagrada¨y ¨tejiendo lazos de solidaridad espiritual¨, dos expresiones que concretizan la visión elevada que genera en el experto cultural la obra en cuestión.

El 26 de enero pasado, acompañada de una delicada y auspiciosa dedicatoria, recibí ¨Los entresijos del viento¨. Llamaron mi atención dos cosas: la palabra entresijos y aquello de ¨una novela intencionalmente eólica¨. Entresijo era un vocablo muy usado en mi tiempo entre aquellos que bregaban con carne vacuna. Lo escuchaba cuando iba a recoger ¨la pesada¨de carne que guardaban a mi abuelo en una carnicería no lejana del campo que vio nacer a Fredy Bretón.

Entresijo, además de las entretelas anatómicas, es sinónimo de entrañas, secreto y dificultad, y eso hace Fredy Bretón con su obra, acercarnos a las entrañas de la vida rural de mediados del siglo XX con un testimonio casi fotográfico de las condiciones socio-económicas de su tiempo, donde destacaban las limitaciones materiales que motorizaron posteriormente a toda una generación a salir en búsqueda de mejores posibilidades para su desarrollo.

Los entresijos del viento es una antología en si misma. Es una obra literaria que contiene múltiples géneros guardando, más allá de la confesión del autor de ¨jugar con los planos del tiempo¨, una cronología propia de características flexibles que hacen de su lectura, a la que se agregan la diversidad lingüística, un evento de deleite.

Leidas las primeras 100 páginas descubrimos que el autor nos ha mostrado una radiografía de sus orígenes donde resalta el amor a la familia, el amor por la biodiversidad, la dedicación al estudio y el compromiso con el trabajo; al mismo tiempo que desliza de forma natural las tragedias y los pecados propios de la condición humana en su época, entremezclados con los mitos y creencias que daban vida a los espíritus del imaginario y muchas veces a las cosas inanimadas.

¨Creo que está por verse aún quien es el verdadero protagonista de esta historia¨, declara de manera ¨sospechosa¨Monseñor Bretón en la introducción de su obra. Digo sospechosa porque el autor es un conocedor perspicaz de la conducta humana y su fascinante obra logra una empatía y grado de identificación tal que el lector termina por sentir que es él el protagonista.

La intención por lo eólico se advierte de principio a fin de la novela: ¨En este libro relato las interioridades y peripecias de alguien, quizá las del viento¨, reza la primera linea introductoria. Viento de chichiguas, aleteos de aves y fuerza que nos eleva a ese concepto de espiritualidad tan valorado entre los que premiaron esta creación literaria.

Espiritualidad en cada cuento, párrafo o poema que conforman Los entresijos del viento y que peldaño a peldaño nos acercan al dueño supremo de los vientos con quien Fredy dialoga con aires de misticismo propio de aquellos que dedican espacio de sus vidas a la contemplación.

Los entresijos del viento, por tanto, es una obra delicada en su concepto porque no solo muestra un viaje por el tiempo y sus imágenes, sino que también muestra a Monseñor Fredy Bretón, nuestro pastor y arzobispo metropolitano, en su íntimidad existencial expuesta con clarividencia poética, como lo deja ver en este fragmento de ¨Cómo serás mi Dios¨

¨Cómo serás, mi Dios,

en la penumbra.

tanta la hermosura

del que hizo la belleza,

creador de la dulzura

que el fiel sentido encumbra;

aquel de quien fluyó

todo lo que embelesa.¨

Aunque Monseñor Fredy Bretón expresó recientemente, a traves de los medios digitales, su gratitud por el reconocimiento a su obra, es válida también nuestra gratitud hacia él por agregar a su cosecha literaria éste memorable regalo, un documento de 370 páginas que es una ventana al conocimiento de su periplo vital acompañado y acompañante marcado con ¨el sello de la verosimilitud y el aliento místico de una espiritualidad sagrada¨

 

Juan Guzmán

7 de mayo, 2020.

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